Francia, Inglaterra y ahora Alemania: La encrucijada socialdemócrata

Ningún socialista en nuestro estado se ha podido quedar indiferente ante los resultados de la socialdemocracia alemana en las últimas elecciones. El partido socialista más fuerte, el que más historia y tradición lleva a sus espaldas, fundado con la participación de los mismos Carlos Marx y Federico Engels, se hunde electoralmente y da lugar a la formación de un gobierno de coalición de derechas que amenaza lo que queda del Estado de Bienestar Alemán. En las pasadas elecciones sólo un 23% de los votos fueron a parar al SPD, dándose la participación más baja de la historia de la RFA (71%, casi 7 puntos menos que en 2004). El SPD ha perdido diez millones de votos desde 1998, y 6 millones desde 2005. Ha pasado, en confianza de voto, del 34% en 2005 al 23% actuales. Difícil situación en la que los socialistas alemanes deben abordar su congreso del próximo noviembre. No deben dejar pasar la oportunidad de analizar el resultado de la política que han llevado en los últimos 10 años, de la Agenda 2010 y la coalición de gobierno con los democristianos. Desde Tribuna Socialista consideramos que los resultados del SPD no es un problema alemán, no sólo por las relaciones solidarias con la Mayoría Social alemana y los militantes del SPD, sino porque los resultados electorales de la socialdemocracia están siendo una tendencia europea, con excepciones que las previsiones parecen eliminar.
Tenemos que precisar que Alemania no ha sido una de las economías más azotadas por la crisis hasta ahora. El paro ha aumentado, según las cifras del Eurostat, un 0,6% el último año, cifra limitada gracias a una legislación laboral que no permite la eventualidad como en España. Sin embargo, las estadísticas que hablan de recuperación económica son un tanto engañosas: la inversión en maquinas, aparatos y vehículos de las empresas se ha reducido un 23,4% este año y las empresas reducen su producción para vender la mercadería en depósito. Hasta ahora, la crisis en Alemania ha pasado la factura de las perdidas al sector financiero y estatal, por las ayudas a la banca, pero esos datos anticipan una crisis industrial que se prolongará afectando, por toda Europa, a otras industrias y empleos.
Las amenazas de cierres y despidos son constantes hoy en Alemania. Cuando los trabajadores fueron a pedir ayuda al Estado para salvar los puestos de trabajo, el Estado les contestó que con la ayuda a la banca, había perdido margen de maniobra. Está claro que los trabajadores en Alemania buscan seguridad, como cualquier trabajador de cualquier país, pero como afirma Jürgen Donge, director del Instituto de Política Económica de la Universidad de Colonia en entrevista al DW-WORLD, lo peor está por llegar porque “el paro va a subir con seguridad en los próximos meses”. Y sobre los despidos comenta que “una flexibilización del sistema de despido es una de las reformas que tenemos pendientes en el mercado laboral. No se trata de introducir el despido libre, como afirman los sindicatos, sino se trata de agilizarlo, de hacerlo menos complicado de lo que es ahora”. Pareciera estar escuchando a cualquier economista de nuestro país: ¿eso de que los sindicatos no se enteran del tema del despido lo elaborarán en alguna oscura sala europea? Lo que hasta ahora se ha visto en Alemania es la preparación para la destrucción: falta de inversión, retirada de capitales extranjeros, aumento del déficit estatal… así se han paliado las pérdidas en la bolsa y la banca del inicio de la crisis y ahora los trabajadores lo van a pagar empezando por Opel.
La Mayoría Social alemana, al contrario de lo que sucedió en las elecciones de 2008 en nuestro Estado, ha perdido la confianza en el partido socialdemócrata para pilotar sus intereses ante la crisis. Esta pérdida de confianza proviene de la participación en la gran coalición con la derecha, que a distanciado al SPD de los intereses de la mayoría alemana, o de la Agenda 2010 de Schröder, que inició el desmantelamiento del Estado de Bienestar. Para calvario de la mayoría alemana, el nuevo gobierno de las derechas se apoyará en esa gestión anterior socialdemócrata para justificar sus ataques a los derechos sociales. Pero hoy, la Agenda 2010 y la política de la gran coalición está en la diana de las bases del SPD.
La relación de los partidos socialdemócratas con la Mayoría Social se basa en la defensa del Estado de Bienestar. Si esa relación se quiebra por seguir las orientaciones “europeas” (como las que incitaron la Agenda 2010) ¿qué norte queda para la Mayoría Social? ¿Qué alternativa a los grandes centros de opinión? ¿Qué salida ante las grandes derrotas de los socialistas en Inglaterra, Francia, Italia o Alemania?
No podemos aceptar que Obama sea quien marca el norte del progreso, que pueda ser un recambio.  Fijémonos en la práctica: se niega a retirar las tropas de Irak y busca comprometer a más países en la barbarie que sufre el pueblo afgano… Y sobre todo, Obama se opone a la propuesta de la AFL-CIO de crear una caja única de la Seguridad Social, en la línea del Estado de Bienestar.  Por mucho que la prensa nos hable de una “reforma sanitaria” o “servicio público sanitario” Obama sólo propone un seguro para quien no pueda pagarse uno… Aún así, Obama es atacado por la prensa y por políticos de ambos bandos por plantear unas tímidas mejoras sanitarias, algo que se sale de los planes de los grandes empresarios norteamericanos. De ese enfrentamiento si podríamos fijarnos, aunque la pena sea que por no desagradar a unos y otros Obama sufrirá el acoso de todos desencantados.
Los socialistas, escuchando los mensajes de la mayoría, de nuestra base social, debemos plantear las reformas necesarias para garantizarles el nivel de vida y tenemos claro que no podemos esperar contentar a todos. Es vital visto el resultado electoral alemán, comprender que la socialdemocracia sólo puede salvarse si es capaz de ayudar a la Mayoría Social a salvarse de la difícil situación en que se encuentra.
Desde Tribuna Socialista hemos propuesto debatir medidas como parar los despidos impidiendo los ERE; ampliar la cobertura por desempleo; recuperar el tejido industrial nacionalizando si hace falta; recuperar el dinero en ayudas a la banca para que se cumpla la política de inyección de liquidez que buscaba el gobierno, expropiando si es necesario, quedándonos si entramos como dijo Cándido Méndez; y también renacionalizar los servicios públicos como la educación o la sanidad, eliminando las leyes que la deterioran como Servicio Público. Propuestas como estas, darán esperanzas a la Mayoría Social y con ella, una alternativa a la socialdemocracia en toda Europa. El PSOE se encuentra todavía, si se apoya en su compromiso con los electores en 2008, en las mejores condiciones para tomar medidas como las que proponemos u otras en la línea de defensa de los intereses de la Mayoría Social. La población trabajadora europea espera desde hace tiempo un norte que represente sus intereses que entran en contradicción con los de quienes generaron la crisis y ahora quieren capitanearla para endosar la factura a los socialdemócratas, arrastrándoles a romper con el Estado de Bienestar y esto los socialistas no lo debemos permitir.

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