¡La crisis, o desaceleración, no la pagaremos los de siempre!

Tribuna Socialista #11: Editorial

Transcurridos casi tres meses de las elecciones generales del 9-M, aún continúan los análisis de los resultados. No es para menos, pues en esta última contienda electoral se han producido efectos novedosos respecto a anteriores comicios.

En el número 10 de Tribuna Socialista -marzo de 2008- ya dijimos que la teoría de que -a mayor participación mayor ventaja de la izquierda-, se ha derruido. También quedó en evidencia esa opinión malsana que dice que los españoles no están interesados en la política; sólo hay que ver los niveles de audiencia de los debates ZP vs Rajoy, o aunque los EE.UU. estén muy lejos, el seguimiento que está teniendo en nuestro país el proceso preelectoral Obama/Clinton. Y respecto a la participación electoral, hubo una de las mayores participaciones porcentuales de la democracia, teniendo en cuenta que el censo ha ido en aumento.
Dicho lo anterior, queremos ser prudentes, y no caer en una falsa euforia, a la hora de celebrar el triunfo de nuestro Partido: solamente 20.618 votos más que en 2004. Frente a un incremento de 393.863 votos del PP, es decir 19 veces más.Todo esto tras una legislatura del vale todo por parte de la derecha y habiendo transcurrido la campaña electoral en una crisis soterrada, hoy pública, por el poder en ese partido.
Este panorama es más que llamativo en comunidades como Madrid y País Valenciano, donde la crisis interna del PP es más que profunda, su política es de derecha extrema, y aún así nuestro Partido pierde ostentosamente en dichas autonomías.
Ciertamente, esta situación de aparente “derechización” de la sociedad no sólo se produce en España, calentitos están aún los votos en las elecciones italianas, en las que la derecha más extrema, cuasi fascista, ha ganado por mayoría absoluta, en el Estado y en las municipales de Roma. Pero mal de muchos no puede ser consuelo de…
Debemos analizar por qué se producen estos fenómenos electorales. Y esto es lo que el Comité de Redacción de Tribuna Socialista hacemos para cada número que editamos, y es lo que hicimos el pasado 5 de abril en la Casa del Pueblo de Leioa (Bizkaia).
La clave, desde nuestra óptica, está en el mensaje que el electorado recibe. Dicho de otro modo, en el mensaje que los partidos envían. Con diferencias de forma, con mayor o menor sensibilidad social, pero muy similares en ejes fundamentales, como lo es la política fiscal y en todo lo que no son sino aplicaciones de las normas de la Unión Europea. Junto a esto están las distorsiones, como por ejemplo la opinión que generan los medios de comunicación, prácticamente ninguno genera opinión favorable a los intereses de la Mayoría Social. Sumemos a las distorsiones anteriores la capacidad de intervención de los grupos de presión, antaño llamados poderes fácticos. Y por último, sin pretender que no existen más factores, la capacidad económica que cada partido tiene para in-
vertir en la campaña.
Todos estos factores, insistiendo en que no son únicos, han dado un resultado para muchos sorprendente: la sociedad española y europea parecen derechizarse. Y si bien hay una clara decisión del electorado de dar el gobierno al Partido Socialista, esta derecha tan extrema se mantiene y en algunos casos araña sectores que deberían ser de izquierda.
Este análisis, como otros, no pasa de ser una contribución a la cuestión importante: ¿qué hacemos ahora, en los 4 años de legislatura?
Desde Tribuna Socialista pensamos que para ganar la confianza de la Mayoría Social hay que ilusionar a los afiliados/as y a través de ellos/as a la cuidadanía; a los más de 20 millones de asalariados, a los casi 4 millones de autónomos, a los estudiantes (hijos e hijas de asalariados, pensionistas, etc), la de los 2.353.575 desempleados según los datos de paro al cierre de mayo de 2008.
Confianza en que –como ha prometido el Presidente en el discurso de investidura– no recaerá una vez más en esta mayoría social las medidas que haya que adoptar para hacer frente a la crisis.
Alguien podrá decir que “nos ponemos la venda antes de tener la herida”, le contestaremos que “vale más un tirón de orejas a tiempo que tener que amputar la oreja a destiempo”.
Esta actitud preventiva está justificada porque los mensajes que llegan desde los mercados así nos los aconsejan. Los analistas económicos dicen que “cuando los mercados fallan, las autoridades han de actuar para evitar males mayores”. ¿A qué se refieren, que actuaciones reclaman? Por ejemplo, el día 5 de abril la prensa española se hacía eco del llamamiento de los líderes europeos contra la subidas salariales. Otro ejemplo es la pretensión del empresariado español de transformar el sistema Público de Pensiones en un sistema mixto, como primera medida para su privatización total (la patronal del Seguro ha contratado a un grupo de “expertos” para que den justificación a su necesidad de privatizar las Pensiones. Por cierto es muy interesante el panel de nombres que componen este grupo).
Estos mensajes nos preocupan mucho. El mercado clama pidiendo ayuda al Estado, con inyecciones de liquidez desde los bancos centrales a las entidades financieras, bajadas de impuestos a las sociedades, austeridad, austeridad, austeridad, para quienes no tienen más remedio que ser austeros. Piden dinero del Estado para las empresas, que se lo gastan en los paraísos fiscales, y en cambio se opone la CEOE a que se suba el salario mínimo, lo cual además de ser de justicia aumentaría el consumo y por tanto favorecería la economía.
Que pronto han olvidado los record de benéficos que han batido estos años atrás. En los primeros meses del presente año 2008 continúan con incrementos de entorno al 9%. ¿Por qué los analistas no piden que aflore el dinero en los paraísos fiscales? ¿Por qué no solicitan que se establezcan medidas que obliguen a invertir todo o parte de lo ganado para afrontar la crisis?
Cuando tenían beneficios astronómicos, pedían moderación salarial. Ahora, ante los nubarrones económicos y a pesar de continuar obteniendo pingues beneficios, piden ajustes.
De la respuesta que el Gobierno de ante está situación, nos ganaremos o no, la confianza de la Mayoría Social para las próximas contiendas electorales: Municipales, autonómicas y generales.
Esto es coyuntural, pues esperamos que vengan tiempos mejores. Pero existen también cuestiones estructurales que preocupan a la Mayoría Social, y que hipócritamente se ha hecho eco de ello el Partido Popular.
Es preciso enviar un mensaje coherente con lo que el PSOE representa. En materia de Sanidad, Educación, Fiscalidad, en definitiva debemos defender el Estado de Bienestar, no nos conformamos con el modelo de Estado de Suficiencia que propone el PP y en general la derecha europea.
Todo indica que los compromisos adquiridos por las autonomías con las empresas que construyen hospitales y los gestionan son incompatibles con mantener las prestaciones universales de sanidad. El derecho a la salud, entre otros, ¿no requiere invertir la tendencia en materia de privatización, iniciando una renacionalización paulatina de los servicios públicos privatizados?
Para ello debemos ser valientes y explicar a la Mayoría Social que sólo con una política fiscal en la que paguen más los que más tienen –Progresividad–, y en la que se pague en función de las necesidades públicas –Suficiencia–. Sólo así es posible mantener el Estado de Bienestar.
El Partido Socialista Obrero Español debe transformar la sociedad, no conformarse con interpretarla. Hace tiempo que dejamos de Gobernar para dedicarnos a Gestionar.
La Mayoría Social quiere servicios públicos, no subvenciones. Quiere Educación Pública gratuita y de calidad, no guetos provocados por la actitud insolidaria de los centros privados subvencionados con dinero público. Quiere Sanidad Pública gratuita y de calidad, no servicios de urgencias saturados, listas de espera ni carencias en medios, como por ejemplo en los cuidados paliativos, todo ello en beneficio de los centros sanitarios de gestión privada, en los que el objetivo no es dar un buen servicio sino obtener beneficio. Seguimos en Europa el modelo USA, donde en la actualidad más de 50 millones de personas no tienen derecho a ser atendidos por un médico por carecer de un seguro privado que los cubra, y donde muchos millones de personas que sí poseen seguro médico (de muy alto coste para el ciudadano) tampoco llegan a poder ser atendidos por la gran cantidad de complicaciones y restricciones que dichos seguros ponen para finalmente pagar los gastos del tratamiento.
Nos preocupa el Medio Ambiente, pero no es posible preservarlo si las empresas energéticas (nucleares, gasísticas, petroleras, eléctricas, etc.) que en su día fueron públicas, levantadas con el erario público, hoy están en manos privadas con el objetivo lógico, desde su lógica, de maximizar beneficio, y para colmo exigen que el Estado que les garantice superbeneficios con un falso cálculo de costes de producción. Para qué tanto protocolo de Kioto, si en mercado energético está en clave de beneficio y no en clave de respeto de la naturaleza y de servicio público.
Algo de esta filosofía de la valentía política de ha desarrollado en el periodo anterior. El resultado ha sido la victoria electoral en el País Vasco. La apuesta por la Paz y el Diálogo fue acertada. Debemos continuar en esa línea. Es cierto que quemando casas del pueblo y asesinando cobardemente a trabajadores no es posible.
Se lo dijimos al compañero José Luis Rodríguez Zapatero en la carta que le fue enviada al Complejo de Moncloa el 13 de marzo de 2007, publicada en Tribuna Socialista núm. 4: “Resulta evidente la utilización que desde los “neocon” del Poder Judicial y de los medios de comunicación han hecho de dicha Ley. [en referencia a la Ley de Partidos]. Y también, sinceramente, se nos presenta como absurdo plantear la disposición al diálogo con ETA, la organización terrorista, pero no poder dialogar con Batasuna, el brazo político, porque lo impide la Ley.
Esto que dijimos hace un año lo seguimos pensando. Nos parece inadmisible que pretendan dictar la ley al Gobierno el PP, la cúpula del Poder Judicial o las arbitrariedades de los jueces superstar, sea Garzón o sea Marlaska, negando derechos democráticos elementales nadie sabe por cuenta de quién. Consideramos desacertado encarcelar a quienes no tienen delitos de sangre, y son, nos gusten o no, los interlocutores de una parte del problema insoportable que supone la violencia y el terror. Apelamos así a las palabras del compañero Ernest Lluch: “Negociaría hasta con mis propios asesinos”.
Las tareas son ingentes e ilusionantes, ¿si no es para esto, para qué estamos en política?
Para ilusionar a la Mayoría Social, debemos primero ilusionar a la militancia, revitalizar las agrupaciones, avanzar en la democracia interna del Partido, tener criterio. Estamos en un momento magnífico para abordar esta tarea, no es el Partido Socialista Obrero Español el que está en crisis. Estamos a las puertas de lo que debiera ser el verdadero órgano orientador de la política que desarrollan nuestros compañeros en tareas de gobierno o en tareas de oposición, es decir, el Congreso.

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1 Response to “¡La crisis, o desaceleración, no la pagaremos los de siempre!”


  1. 1 clepol22 6 junio, 2014 en 5:58

    O rectificamos recuperando nuestras señas de identidad, o como ya esta ocurriendo, nuestro espacio lo estan ocupando las nuevas formaciones emergentes donde se ven representados los ciudadanos con ideas que nosotros deveriamos defender, de ahí el trasvase de ciudadanos desencantados, por lo de…”es que todos son iguales”. Si no es asi demostremos lo de una vez sin complejos…


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