Número 10 de Tribuna Socialista

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Editorial

Una legislatura para los trabajadores y trabajadoras


En estos primeros días, tras las legislativas del 9 de Marzo, hemos podido leer y escuchar muchas opiniones, análisis y conclusiones de los resultados.
Es irrefutable que se ha reforzado el bipartidismo y la polarización, así como que se ha pulverizado la teoría de que a mayor participación la victoria es más nítida para la izquierda.
El problema que se deriva de la primera consecuencia es que el próximo Gobierno tiene pocas opciones de pacto con la izquierda, la cual ha retrocedido por lo injusto de la Ley Electoral –no es admisible que un diputado cueste tres o cuatro veces más votos en una región que en otra-, y en el caso de Izquierda Unida (IU) y Ezquerra Republicana per Catalunya (ERC) por sus contradicciones.
En el caso de IU ha consumado dos contradicciones imperdonables: una abstenerse en la votación de la Ley para la devolución del Patrimonio Histórico a los Sindicatos (principalmente la UGT), patrimonio expoliado por el franquismo; la otra, gobernar en coalición con la derecha vasca y apoyar un proyecto de división como el plan Ibarretxe.
En política, contradicciones de semejante calado no pasan desapercibidas. Por mucho tinte republicano que un partido se quiera dar. Es cierto que formalmente IU adopta un discurso de izquierdas, pero ser de izquierdas es una forma de vida consecuente y coherente, no simplemente un discurso en el que cabe todo: ecologismo, socialismo, laicismo, obrerismo, altermundialismo, etc.
Igualmente, en el caso de ERC, el pueblo catalán no ha entendido que se pueda estar en el Gobierno de la Generalitat y contra el Gobierno del que participas. Y, sobre todo discrepancias con un Gobierno que coherentemente ha rechazado el aventurerismo divisor de jugar con el “modelo Kosovo”.
Es lamentable que estos dos partidos, por motivos propios –en particular romper la unidad de los trabajadores y la izquierda- y por motivos ajenos –ley electoral- no hayan obtenido un resultado que permita claramente una legislatura (2008-2012) progresista.
Por otra parte, no podemos eludir una reflexión sobre cómo es posible que el PP consiga más de diez millones de votos tras una legislatura de “vale todo”, en la que ha hecho de la mentira su “modus operandi”.
Desde el punto de vista de Tribuna Socialista, esto se explica más por lo que nuestro Partido no ha hecho que por lo hecho por el PP.
El éxito en el País Vasco y en Cataluña es la prueba evidente de que una política firme que responda al sentir de la Mayoría Social, se transforma en un inequívoco éxito político y electoral.
En el caso Vasco, a pesar de la insensatez de la cúpula de ETA y del obstruccionismo del PP, la Mayoría Social en el País Vasco ha expresado su identificación con la única salida al terrorismo y la violencia: la Negociación y el Diálogo. En Cataluña ha ocurrido lo mismo. Ante la violenta actitud de confrontación del PP contra el legítimo sentir de la Mayoría Social catalana, y el empeño de los neofranquistas de enfrentar a otras regiones contra Cataluña, el resultado ha sido claro.
¿Qué ocurre en el resto de España?. Que no hemos sido capaces de identificar ese común denominador que es el sentir de la Mayoría Social. Esto ha dado incluso margen al PP para hacer toda la demagogia que se les ha ocurrido a última hora.
Carecemos de una política social común de aplicación en todo el país. Hay cuestiones que no pueden ser competencia de las comunidades autónomas; la Educación; la Sanidad; la Energía; el Agua; la Vivienda; la Gestión del Suelo; el Transporte; el Desempleo; la lucha contra los Incendios; entre otras políticas que nunca debieron ser privatizadas, liberalizadas ni transferidas.
Esta carencia ha cedido mucho margen al PP para conectar con una gran masa de voto acrítico, que es voto natural de izquierdas. Quede claro que la culpa no es del votante sino de quienes no son capaces de captar su voto.
A lo anterior habría que añadir que tampoco hemos sabido hacer extensivo lo positivo, a todo el territorio estatal, de la apuesta por la paz y la defensa del derecho del pueblo catalán a avanzar desarrollando la convivencia fraterna, a pesar del empecinamiento del PP en enfrentar a los pueblos de España. ¿Acaso no es cierto que todos los españoles deseamos la paz, aquí y en Irak? Es que no es compartido por la gran mayoría de la población la necesidad de una política de vivienda social, de una sanidad o una educación de calidad. Es quizás falso que cada día son más las familias con dificultades para llegar a fin de mes.
El ejemplo gráfico de estas carencias es el PSM-PSOE, donde el Partido ha estado ajeno a estos debates, no tenemos una clara conexión con los problemas de la ciudadanía, y además hemos cedido “la calle” a la Iglesia y a la derecha más reaccionaria. Una Comunidad donde lo que más ha resaltado es la posición favorable a eliminar impuestos. Debemos preocuparnos menos de salir bien en las fotos, para volcarnos en la solución a los problemas, este puede ser el caso de Hospital Severo Ochoa, donde algo ha fallado en nuestra acción.
No es nuestra intención profundizar en estos temas, sobre los cuales nos hemos posicionado extensamente a lo largo de estos cuatro años pasados, tanto en los nueve números de Tribuna Socialista editados hasta hoy, como en las cuatro cartas enviadas al Presidente del Gobierno y Secretario General del Partido. Estos documentos son la prueba evidente de la ausencia de oportunismo en nuestra actividad política.
La intención de este nuevo número de TS es aportar propuestas sobre cual debiera ser, desde una óptica socialista, la línea de esta legislatura que se inicia. En coherencia con lo dicho, es preciso fijar la atención sobre los problemas sentidos y sufridos por la Mayoría Social.
La defensa de la industria, que la UGT viene reclamando, cobra dimensiones urgentes e inaplazables con la crisis. Es indispensable una intervención pública enérgica para impedir cierres de fábricas y deslocalizaciones. Y a la vez hay que reforzar la protección de los desempleados.
Es preciso renacionalizar la Sanidad, para salvar la Sanidad Pública de la garras del capital privado. La Sanidad no ha de dar beneficio, ha de dar un buen servicio.
Es necesario avanzar en la laicidad de nuestra sociedad comenzando por una modernización de la Constitución, dejando clara la separación de la Iglesia –de cualquier Iglesia- y el Estado. Continuando por la renacionalización del la Educación, donde no sólo se hace beneficio a costa de la formación de la generaciones futuras, sino que esa Educación está y pretende continuar estando influida por intereses morales clericales.
Es fundamental actuar contundentemente contra la lacra que supone la siniestralidad laboral. No podemos continuar soportando 1.000 muertes cada año. Ello requiere suprimir los contratos precarios y la subcontratación.
Es vital reforzar la Negociación Colectiva. El contrato colectivo es un complemento ineludible del contrato individual. El Convenio Colectivo Sectorial es por ende, el lugar jurídico donde es posible romper la desigualdad de condiciones entre trabajador y empresario. Los trabajadores, al igual que los mercados, también queremos y tenemos derecho a despejar las incertidumbres en el futuro.
Es primordial iniciar la solución a la injusticia social que supone la imposibilidad de acceso a una vivienda digna para miles de ciudadanos, principalmente los jóvenes. Debido a la crisis en el sector de la construcción, la iniciativa pública va a ser fundamental para garantizar la existencia y extensión de la VPO. Pero tenemos que corregir errores pasados: el Estado, a través de los Municipios, debe contar con un parque de viviendas para la compra y el alquiler haciendo uso de los pisos vacíos que los grandes propietarios emplean para especular, así como del suelo para la construcción por iniciativa estatal. Del mismo modo se debe impedir la venta de viviendas de protección pasados unos años, la vivienda de protección oficial, de ser vendida, debe serlo a través del estado, para garantizar siempre el derecho a una vivienda digna para la Mayoría Social.
Renacionalización de la Energía. Las empresas públicas fueron privatizadas a precio de saldo. Los privilegiados a quienes se las vendieron, ahora no quieren invertir en la red de distribución, son juguetes de las opas y la bolsa y trasladan la carga de esa especulación a los consumidores. La Energía es un bien natural que no puede estar en manos de especuladores.
La gestión del agua debe quedar en manos del Estado Central. Hay que continuar con la inversión en la desalinización del agua. Hay que dar prioridad al consumo –ello está relacionado con una gestión estatal del suelo que impida el urbanismo descontrolado- y a los cultivos, penalizando el uso despilfarrador, por ejemplo de los campos de golf.
Todas estas políticas sólo son posibles si se conjugan con una política fiscal adecuada, basada en la equidad y la redistribución de la riqueza en forma de Bienestar Social. Es decir no es posible bajar más los impuestos, hay que suprimir la práctica exención fiscal de las grandes fortunas refugiadas en las SICAV y los paraísos fiscales, fortalecer los mecanismos para combatir el fraude fiscal. Los que defraudan al fisco siempre coinciden con quienes más obtienen de la sociedad.
Especial atención debemos tener sobre la reforma de la financiación de los municipios. Ya hemos detallado en otros número de Tribuna Socialista las carencias presupuestarias de los municipios, asfixiados, que reciben cada día más competencias sin garantizar un presupuesto necesario. El debate sobre la reforma de la financiación municipal, que se anuncia en el programa electoral del PSOE, debe partir de esta asfixia presupestaria y contemplar la dotación de los medios necesarios a los municipios para cubrir las necesidades de la Mayoría Social, si que estos deban recurrir a la privatización.
Sobre la base de esta política de cohesión social, el gobierno socialista debe responder al encargo de los electores propiciando la paz en el País Vasco y articulando la convivencia de los pueblos de España.
Las propuestas del PP de cuatro pactos de legislatura buscan directamente impedir esta política, cerrando el camino de la paz, de la política social, manteniendo en otra forma la obstrucción desde el Consejo del Poder Judicial y el Tribunal Constitucional. ¿Quién ha ganado las elecciones el 9 de marzo? El futuro de este país depende de que el Gobierno sustentado por nuestros Partido, el PSOE, desarrolle su propio proyecto.
Estos próximos cuatro años deben ser claramente favorables para la Mayoría Social. Hagamos un buen trabajo político desde ya, y en las próximas elecciones no necesitaremos grandes cábalas para ganar.

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